Gertrude «Trudy» Ederle

Gertrude «Trudy» Ederle, aprendió a nadar de pequeña. Comenzó a competir cuando era adolescente y acabó consiguiendo un récord de vida de veintinueve récords de natación de Estados Unidos y del mundo.

Ederle ganó una medalla de oro en el relevo de 400 metros libres y medallas de bronce en las carreras de 100 y 400 metros libres en los Juegos Olímpicos de París de 1924. Al año siguiente concibió la idea de cruzar a nado el Canal de la Mancha e hizo su primer intento. El mar estaba agitado y no tuvo éxito en su intento de 1925.

En 1926, lo consiguió, convirtiéndose en la primera mujer en nadar el Canal de la Mancha. Su tiempo de 14 horas y 31 minutos para la distancia de 35 millas (56K) batió el anterior récord de un hombre, mejorándolo en casi dos horas, y se mantuvo durante 35 años como récord femenino. «La gente decía que las mujeres no podían nadar el Canal, ¡pero yo demostré que sí podían!». Ederle no sólo demostró fuerza atlética, resistencia y habilidad a niveles inesperados e imprevistos en su época, sino que superó el anterior récord masculino de natación en el Canal de la Mancha en casi dos horas. Las aguas del Canal de la Mancha estaban altas, grises y heladas el 6 de agosto de 1926. Ederle sufrió lesiones en la espalda y discapacidades auditivas como resultado de su natación en el Canal de la Mancha.
Después de sus días de natación competitiva, tuvo una exitosa carrera en el diseño de moda y creó técnicas innovadoras para enseñar a nadar a personas con discapacidades auditivas. El extraordinario logro de Ederle y el amplio reconocimiento público que recibió en su momento marcaron un hito en la consecución de mayores oportunidades para las mujeres en el atletismo.

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