La psicosis es mucho más común -y tratable- de lo que se piensa

Pone el ejemplo de alguien en medio de una epidemia de chinches: «El mero hecho de oír hablar de un brote de chinches puede llevar a alguien a sentir la sensación de tener chinches en la piel. Cuando estamos estresados, nuestros cerebros son propensos a las interpretaciones sensoriales erróneas y a los pensamientos paralógicos», dice. (¿Quién no ha sentido esa sensación de bichos?)

Durante un episodio de psicosis, muchas personas experimentan alucinaciones: ven, oyen, huelen o incluso prueban cosas que otros no ven. También pueden experimentar delirios, creencias que no son compartidas por los demás. Esto puede implicar paranoia o una sensación de que eventos insignificantes son fatales. Aunque lo que la persona ve, oye o cree puede parecer extraño para otra persona, para ella es muy real.

Para explicar esto, Kopelovich vuelve a su ejemplo de las chinches: «Si mi primer pensamiento es que hay chinches sobre mí, puedo comprobar esa interpretación. Puedo reconocer que la primera conclusión a la que llegué puede no ser la más acertada». Sin embargo, cuando hay psicosis, ese proceso de reconocer formas potencialmente inútiles de responder a una situación puede ser un reto.

Si crees que todos estos síntomas suenan mucho a esquizofrenia, no te equivocas: La psicosis suele formar parte de la esquizofrenia, aunque no son lo mismo. Los trastornos del espectro de la esquizofrenia implican uno o más episodios de psicosis, pero las personas con otras condiciones de salud mental -o ninguna- también pueden experimentar psicosis.

Qué causa la psicosis

Tal vez parte del miedo que rodea a la psicosis se deba al hecho de que nadie sabe exactamente qué la causa. La gente solía pensar erróneamente que un trauma o un factor de estrés importante hacía que alguien rompiera repentinamente con la realidad, pero ahora los investigadores saben que la psicosis se desarrolla más lentamente que eso.

Las investigaciones sugieren que la psicosis puede ser provocada por una combinación de factores biológicos, psicológicos y sociales, como los antecedentes familiares de psicosis, la exposición en el útero a ciertos virus, el crecimiento en un barrio empobrecido y la experiencia de acontecimientos traumáticos. La psicosis también puede desencadenarse como síntoma de una enfermedad mental o de otras afecciones médicas, como un tumor cerebral, un accidente cerebrovascular o incluso la privación del sueño.

Los investigadores han comenzado a considerar la esquizofrenia como un trastorno del neurodesarrollo, similar a los trastornos del espectro autista, lo que significa que los cambios cerebrales que conducen a la psicosis y a otros síntomas comienzan mucho antes de que sean perceptibles en el comportamiento de alguien.

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