La vida con las inyecciones de insulina

Mejores prácticas

Aquí tiene algunos consejos a seguir sobre las inyecciones de insulina:

Manténgala fría. La insulina puede conservarse a temperatura ambiente durante un tiempo. Pero es mejor guardarla en la nevera. Si cree que va a estar fuera de casa durante un tiempo, llévese la insulina en una fiambrera aislada para evitar que se caliente demasiado.

Rote los lugares de inyección. Si se inyecta en el mismo lugar, su piel se engrosará y endurecerá formando bultos de grasa. La insulina no se absorberá tan bien en estos lugares. Por lo tanto, utilice un lugar diferente cada vez. Leschek recomienda un sistema de cuadrícula. Dibuja en un papel una cuadrícula de los brazos, las piernas, el abdomen y las nalgas y lleva la cuenta de dónde y cuándo te inyectas. Puedes empezar por el brazo izquierdo, el brazo derecho, la pierna izquierda, la pierna derecha, el lado derecho del vientre, luego el izquierdo, y después la nalga derecha e izquierda. Repite.

Vigile sus números. Sus niveles de azúcar en sangre, y cómo se siente, son las mejores maneras de saber si sus inyecciones están funcionando. Si sus cifras son difíciles de controlar o si observa niveles altos y bajos de azúcar en la sangre, Leschek dice que debe volver a comprobar su técnica. Un educador en diabetes certificado puede observar cómo te inyectas la insulina y asegurarse de que todo va bien.

Piensa con antelación. Las inyecciones a la hora de comer implican planificar lo que se va a comer para obtener la dosis correcta. Tenga preparado un paquete de viaje con provisiones y tentempiés, como mantequilla de cacahuete o caramelos duros, por si sale a algún lugar donde no haya comida.

Incluya a su equipo. Un buen cuidado de la diabetes requiere un equipo. Además de su endocrinólogo, debe trabajar con un educador en diabetes certificado o un farmacéutico que pueda responder a sus preguntas sobre las inyecciones.

Sea abierto y honesto. Para ayudarle a sentirse lo mejor posible, su equipo necesita saber exactamente cómo van sus inyecciones. «Diga la verdad: ya lo han oído todo antes», dice Bostrom. «Y luego no te castigues por ello. Es una curva de aprendizaje cada día. Ya lo tienes.»

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